Mes de las Infancias en Dragón Azul: Jugar, leer y encontrarnos
Agosto suele estar marcado por celebraciones, actividades y encuentros dedicados a las niñas y los niños. Pero el Mes de las Infancias también puede ser una oportunidad para detenernos y preguntarnos ¿qué entendemos cuando hablamos de infancia? ¿Qué espacios estamos creando para que las niñas y los niños puedan jugar, imaginar, expresarse y encontrarse con otros?
Desde Dragón Azul creemos que los libros tienen mucho que aportar a esas preguntas. Un libro puede ser una puerta hacia otros mundos, una conversación entre generaciones, una invitación a imaginar o simplemente un momento de pausa compartida. Pero para que ese encuentro ocurra, también necesitamos espacios que hagan posible acercarse a ellos.
Feria Juguemos en el Bosque
Agosto es un mes para celebrar, pero también para escuchar. Hablar de las infancias no debería reducirse a pensar en ellas como destinatarias de regalos o actividades especiales durante un mes del año. Celebrar las infancias implica reconocerlas como una etapa llena de posibilidades, pero también como un presente que merece ser vivido con tiempo, cuidado, juego y libertad.
El juego, en particular, ocupa un lugar fundamental. Jugar es explorar, crear reglas y también romperlas, inventar historias, probar posibilidades y relacionarse con otros. Y, de alguna manera, leer también es jugar: jugar con las palabras, con las imágenes, con las preguntas y con aquello que una historia despierta en nosotros.
En ese cruce entre juego y lectura encontramos parte del sentido de nuestro trabajo como librería.
Espacio para encontrarnos
La Feria Juguemos en el Bosque nos permitió salir nuevamente del espacio habitual de la librería y encontrarnos con la comunidad en otro lugar.
Las ferias tienen algo especial: los libros dejan de estar solamente en una estantería y pasan a formar parte de un espacio compartido. Se hojean, se comentan, se recomiendan, se descubren casi por casualidad. Una familia se detiene frente a una portada; una niña encuentra un libro que quiere llevarse; alguien pregunta por una historia para compartir antes de dormir.
Son pequeños momentos, pero creemos que allí también ocurre el fomento lector.
Porque formar lectores no consiste únicamente en incentivar la lectura, sino también en generar las condiciones para que niñas y niños puedan acercarse a los libros desde la curiosidad, el placer y la libertad de elegir.
Los libros también necesitan espacios para moverse
Como librería independiente especializada en literatura infantil y juvenil, hemos aprendido que nuestro trabajo no termina cuando un libro llega a nuestras estanterías.
Queremos que los libros circulen, que lleguen a nuevos lugares y que puedan encontrarse con lectores diversos. Por eso participamos en ferias, actividades comunitarias, encuentros de lectura y espacios de mediación.
De ahí también surge nuestra idea de una literatura infantil y juvenil en movimiento. Una librería puede ser un lugar físico, pero también puede convertirse en una presencia que se desplaza: que llega a una feria, que visita una escuela, que participa de una actividad comunitaria, que recomienda un libro en redes sociales o que abre una conversación a través de una historia.
¿Qué queremos regalar cuando hablamos de infancia?
Quizás esta sea una de las preguntas que más nos deja este mes.
No solamente qué objeto regalar, sino qué experiencias queremos ofrecer a las niñas y los niños.
- Tiempo para jugar.
- Historias para imaginar.
- Libros para descubrir.
Espacios donde puedan opinar y elegir. - Momentos para compartir con sus familias.
- Lugares donde sentirse parte de una comunidad.
En Juguemos en el Bosque volvimos a comprobar que todas esas dimensiones pueden encontrarse en una misma jornada.
Entre juegos, conversaciones, familias, libros y encuentros, recordamos que fomentar la lectura también puede ser una forma de construir comunidad.
Seguir encontrándonos
El Mes de las Infancias termina, pero las infancias continúan.
Y con ellas continúa también el desafío de construir espacios culturales donde leer, jugar, imaginar y encontrarse sean experiencias cotidianas y accesibles.
Desde Dragón Azul agradecemos a quienes hicieron posible este encuentro y, especialmente, a cada familia, niña y niño que se acercó a conversar, mirar libros, preguntar, hojear y compartir con nosotros.
Porque cada encuentro puede ser el comienzo de una historia.
Y quizás de eso se trate también una librería: de abrir puertas para que esas historias encuentren a sus lectores.


