Cada año se publican cientos de libros infantiles en Chile. Solo en 2024 fueron 817 títulos, más del 9 % de toda la producción editorial. En medio de tanta oferta y constante renovación, el rol de la librería infantil se vuelve esencial: no para decidir por los lectores, sino para ayudarles a afinar su propio criterio, descubrir joyas escondidas y tener la tranquilidad de que cada libro fue elegido con cuidado.
Cuando conocí a Loreto, una de las cosas que más me llamó la atención fue la calidad del corpus que ofrecía la librería: géneros y temáticas variadas, ilustraciones estéticamente cuidadas y un lenguaje rico, con textos que estimulan tanto el pensamiento crítico como el goce lector.
Sin duda, cuando alguien entra a nuestra librería, no solo encuentra estanterías llenas de títulos al azar. Detrás de cada libro hay un proceso de selección cuidadoso, pensado en primer lugar para niños y niñas, pero también para madres, padres, profesoras y mediadores.
Entonces, ¿cómo se eligen los libros en Dragón Azul?
En primer lugar, como dice Aidan Chambers, no basta con que un libro sea de buena calidad; también importa que sea un libro que invite a conversar, que despierte preguntas y que conecte con lo que de verdad interesa a las infancias.
Para que esto suceda, es importante que las obras reúnan ciertas características:
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Calidad literaria: privilegiamos textos bien escritos, con un lenguaje cuidado (voz auténtica), ritmo, musicalidad y propuestas narrativas que respeten la inteligencia y sensibilidad de los niños.
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Ilustraciones: no se trata solo de que sean “bonitas”; buscamos imágenes que dialoguen con el texto, que aporten nuevos sentidos, estilos artísticos diversos y que inviten a detenerse en los detalles.
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Pertinencia temática: los libros son ventanas y espejos. Nos importa que aborden temas significativos para la infancia —la amistad, los miedos, la diversidad, el entorno natural— sin caer en moralejas forzadas.
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Diversidad: damos espacio a distintas voces y perspectivas, incluyendo autores locales, editoriales independientes y propuestas que representen diferentes realidades culturales y familiares.
¿Cómo equilibramos literatura de calidad y popularidad?
Sabemos que muchas familias llegan buscando “el libro de moda” o aquel que los niños ven en redes sociales. No lo descartamos, pero siempre nos preguntamos:
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¿Este libro, además de ser popular, tiene un valor literario o artístico real?
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¿Puede abrir una conversación interesante en casa o en el aula?
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¿Qué otros títulos menos conocidos podrían complementar esta elección?
Así logramos un equilibrio entre lo que atrae inmediatamente y lo que enriquece a largo plazo. Y esa es también la invitación para quienes nos visitan: mirar más allá del éxito inmediato y descubrir juntos libros que acompañarán a los niños y niñas durante mucho tiempo.
Diana Rivas Ojeda
Mediadora de lectura y encargada de comunicaciones
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